existió un fumón con el nombre del actor del vengador anónimo. venía al barrio a pedir plata y casi todos le daban para evitarse problemas.
un domingo estaba en la azotea de mi casa, aburrido de haberme masturbado y de intentar completar el primer cuento que nunca he escrito hasta ahora. era la agonía de otro sábado con el cuaderno vacío, miraba los cerros de villa maría y me preguntaba por qué habiendo tantas historias como luces en el panorama no era capaz de escribir una mierda.
entonces bronson se apareció en el barrio. estaba acompañado de su hermano y de otro fumón; y peinaban la calle en busca de alguien a quien pedir monedas, mas su atribulado caminar certificaba la soledad y el silencio reinantes, únicamente desafiados por un casi imperceptible bolero que sonaba en una camioneta aparcada en las afueras de la pollería chernobil.
los seguí con la mirada y vi la luz del poste reflejada en un baúl lleno de monedas hiper devaluadas. habían un montón de intis de la época del primer alan y también soles de oro de la época de belaunde. Entonces, parapetado en las altura del tercer piso, comencé a tirar las monedas a la calle.
sonando bien bajito "marabú", las monedas comenzaron a tintinear en los rincones del barrio por ser vindicado y los fumones angustiados intentaban descifrar a quién se le habían caído y giraban como posesos en dirección de los ecos infinitos y anónimos.
no veían al titiretero y avanzaban desorientados, pero cuando estaban a la altura de la pollería chernobil y ya me estaba aburriendo del juego, agarré uno de esos enormes monedones del tío belaunde y lo lancé a la calle como si fuese un shuriken sin destino fijo.
la moneda cruzó el cielo plomo y anaranjando; y reventó el parabrisas de la camioneta. no tardaron en salir los dueños, que eran tres tíos bien gordos y culparon a los únicos presentes en la calle. al parecer los conocían, porque cuando uno de ellos sacó algo parecido a una pistola espetó:
-te cagaste bronson conchetumare!
los pasos atribulados se convirtieron en carreras despavoridas hacia el mercado y la municipalidad. tres contra tres. los vi perderse en la oscuridad anaranjada de las calles que ascienden a los cerros, pero no escuché ningún disparo y la calle volvió a estar silente.
1 comentario:
pero tu eres el Vengador Anonimo Original!!! jajaja! loser!
Publicar un comentario